20Agosto2017

Domingo, 20 Agosto 2017
2:50:58am
  • De Octavio Raziel
  • Simplicidad

RedFinancieraMX

En alguna ocasión, Sócrates paseaba junto a uno de sus discípulos por un mercado de Atenas. Recorría con la vista la gran variedad de artículos que ahí se vendían. Había joyas traídas del Levante, telas de Samarcanda, cerámicas del Oriente, dulces y licores de Al Andaluz. De pronto, se detuvo y le comentó a su acompañante: “Ciertamente, no sabía que existieran tantas cosas que no necesito para nada…”
La vida, que es más sabia de lo que uno cree, me está llevando a ser más austero. He aprendido a prescindir de todo lo que me sobra; vivir más ligeramente. Acercarme más a la filosofía estoica. Seguir a Lao Tse, Platón, Aristóteles, Diógenes, Jesús o el budismo zen.
Con cierta regularidad hago exorcismo en la casa y me deshago cada vez de más cosas que considero inútiles. Ya tiene tiempo que no hay fotos personales –por lo menos mías- o recortes de periódicos y revistas que hablaban de mí y que sé nadie leerá cuando me vaya. Chunches y suvenires que compré en mis viajes para regalar a quien sabe quién y que a ese quien sabe quién nunca le llegó.
Como en el tango, he tenido las tres cosas fundamentales para que el hombre alcance la felicidad: Salud, salvo por cuatro pequeñas burbuguitas (aneurismas) en el cerebro y el virus del Chikunguya, todo lo demás está de lujo. Dinero, ganado con el sudor de mis dedos y el fosforear de mi meninge al escribir de todo un poco. Y amor, pues he amado –mucho y a muchas— Con esas tres cosas: salud, dinero y amor, aprendí, en su momento, a disfrutar de los pequeños placeres que nos da la vida.
Hoy me preguntó si no estaré inclinando la balanza de mi vida hacia la Simplicidad Voluntaria, un movimiento rescatado del pensamiento de Walt Whitman, Ralph Waldo Emerson o Henry David Thoureau, sobre la frugalidad, el respeto por la naturaleza, la libertad del individuo, Estos pensadores difundieron esas ideas en sus obras y practicaron la vida sencilla. Consideraban que el valor que damos al dinero, al estatus y a la competencia envenena nuestras relaciones personales
Marco Aurelio, en sus Meditaciones, escribió que “el presente es igual para todos, como también lo que muere, y lo que dejamos atrás se manifiesta efímero por igual”. Yo añadiría: no se sabe de cortejo fúnebre acompañado de mudanza.
El consumismo feroz se lo dejo a la generación X y a los Millenials, a los que ahora les toca aprovechar el tiempo que los de arriba les tienen calculado para explotarles y desecharlos.
Mahatma Gandhi hilaba en una rueca el algodón para su propia ropa pues quería ser el más pobre de su nación. “Necesitamos vivir simplemente para que otros, simplemente, puedan vivir”, decía.
Debemos también tener presente a San Francisco de Asís con su sentencia de “Yo necesito pocas cosas, y las pocas que necesito, las necesito poco”.

 

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