19Enero2018

Viernes, 19 Enero 2018
1:42:07am
  • Por Miguel Ángel López Farías

RedFinancieraMX
México/Colaboración especial

Existe una frase en Tabasco que dice: "¿Qué pueden dar los puercos, si no manteca?"

¿Alguien se puede llamar sorprendido por lo que ayer se escuchó en voz propia de Andrés Manuel? ¿Levantar las cejas por el modito empleado por López Obrador para hacer valer su voz no es acaso un acto de inocencia para aquellos que sabemos como es?

La manera en cómo explota un personaje del ámbito público en un medio de comunicación, sólo porque el periodista no se ajusto al perfil de un Jorge Ramos o una Carmen Aristegui, es muestra de lo torcido de una personalidad que se da en las mentes de los acomplejados, y el problema no es que esto se haya dado entre choferes de microbuses, en donde se la mientan y uno golpea al otro, sino en un sujeto que quiere, sí o sí, ser presidente de México y reconocer que los suyo ya no huele, sino apesta, a uno de los fraudes que como políticos se haya dado desde la época de Santana a la fecha.

El timador se enfurece por que ha sido descubierto y lucra con el rencor, con la furia de miles. Pero no es nuevo. Nadie se debe llamar asombrado, López Obrador es así, como Trump lo mostró antes de ganar la presidencia, a quién sorprende, si siempre, los pequeños dictadores dejan ver la estela de sus fobias y odios.

López Obrador no está haciendo nada extraordinario ni novedoso, es el mismo que mandó al demonio al padre del joven muerto en Ayotizinapa, a un mapache no le puedes pedir que haga otra cosa distinta que mapachadas.

Lo he dicho siempre: AMLO no requiere de campañas negras, de guerra sucia en contra, no necesita de audios o videos que lo vinculen a una gogantesca red de corruptos o que se revelen sus lazos con los Abarca o el crimen organizado.

No, con solo una entrevista incómoda, con preguntas precisas, inteligentes, no de comparsas ni complacientes; basta apretarlo un poco para que arroje su verdadero yo, su autocrata, su mesianismo, AMLO es el peor enemigo de AMLO, punto.

Y sólo por mover un poco el cerebro pregunto: ¿Qué reacción se estaría dando por parte de sus defensores, si el presidente Enrique Peña hubiese sido el que, delante de un periodista, con preguntas fuertes sobre la casa blanca, la fuga del Chapo, la corrupción de Duarte, hubiese respondido en el mismo tenor que Andrés Manuel? Con la misma textura, intensidad y furia.

¿De qué tamaño seria la hoguera? El chilladero de los anti-peñas seria monumental. ¿El peje por que no? Ahí se la dejo

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