19Enero2018

Viernes, 19 Enero 2018
1:47:48am
  • Por Jorge Santa Cruz

RedFinancieraMX
México/Colaboración especial

Tener bien identificadas a las redes de poder y descubrir lo que hacen es fundamental para entender los complejos sucesos políticos, económicos y sociales, tanto en lo global como en lo nacional.

A 48 años de distancia de los trágicos acontecimientos del 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, se ve con nitidez cómo los conjurados "sacaron de la jugada" al entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz a quien mandaron, literalmente, a Ajijic, Jalisco.

Luis Echeverría, secretario de Gobernación; Emilio Martínez Manautou, secretario de la Presidencia, y Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, se quedaron como amos y señores de la capital del país, pese a las reticencias del jefe del Estado Mayor Presidencial, Luis Gutiérrez Oropeza, quien tenía información sobre el complot.

Lo publicado por Julio Scherer en el sentido de que Gutiérrez Oropeza tenía el mando del Batallón Olimpia es absolutamente falso. Ni las atribuciones como jefe del Estado Mayor Presidencial ni la oposición pública de García Barragán, le permitían mandar a un cuerpo especial adscrito a la Secretaría de Gobernación.

Culpar a Gutiérrez Oropeza es la coartada perfecta de Echeverría. Sólo que si Díaz Ordaz estaba en Ajijic, ¿dónde debía de estar -y dónde estuvo- su jefe de Estado Mayor? Pues en Ajijic.

El descrédito del Batallón Olimpia golpeó, de paso, a otro partidario del Presidente: el general Alfonso Corona del Rosal, a la sazón jefe del Departamento del Distrito Federal.

En aquel 1968, las redes de poder nacionales e internacionales operaban y trataban de neutralizarse. En el caso de México, se sabe ya que el que era presidente de Estados Unidos, Lindon Baynes Johnson, quería descarrilarlo, porque gracias al Desarrollo Estabilizador, apuntaba a ser una potencia comercial de segundo orden. (En 1970, el influyente político polaco avecindado en Washington, Zbiegniew Brzezinski, declaró que Estados Unidos no quería otro Japón en su frontera sur)

Díaz Ordaz, aislado por Johnson y compañía, careció de poder para frenar el complot. La Casa Blanca y el Departamento de Estado le cerraron los caminos. Además, la entonces Unión Soviética también agitaba a las masas vía el castrismo y el guevarismo. El ex presidente Lázaro Cárdenas era uno de los agentes más activos de Moscú en México.

Díaz Ordaz perdió el control sobre las redes de poder y, merced a eso, comenzó la crisis constante en México.

La lección de Colombia

El presidente colombiano Juan Manuel Santos apostaba a "entrar a la historia" vía la aprobación de sus acuerdos de paz con las FARC (acuerdos redactados en La Habana, por los Castro Ruz). Pero resulta que las redes de poder del ex presidente Álvaro Uribe fueron más aficaces y ganó el "No".

La decisión es histórica porque se evidencia que la mayoría de la gente (aunque sea por estrecho margen) quiere que los criminales de las FARC sean castigados.

Se ve difícil que eso suceda pero, por lo pronto, el "No" está a la cabeza.

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