21Febrero2018

Miércoles, 21 Febrero 2018
9:04:08pm
  • La conducta humana empírica y cognitiva
  • Por Dr. Emiliano Carrillo Carrasco (*)

RedFinancieraMX
México/Colaboración especial

La filosofía: para vivir El derecho: para convivir La filosofía del derecho: “para desenvolver el concepto del Derecho y ver cómo aparece en la vida humana” (R. Stammler). El papel que desempeña la experiencia en el proceso del conocimiento: en ella, dice, se funda y deriva todo nuestro conocimiento, también afirma que nada hay en nuestras mentes que no provenga de la experiencia o de la reflexión.
Los principios de filosofía dice René Descartes que ésta es “el estudio de la Sabiduría”, y tal estudio comienza “por la investigación de las primeras causas, es decir, los principios”, hoy día son pocos, pero destacados, aquéllos que utilizan un paradigma ontológico para tratar en el campo del derecho sus principios fundamentales.

En este selecto grupo, entre quienes se encuentran Alasdair MacIntyre, Ralph McInerny, Stephen Theron, John Finnis, Germain Grisez y Jospeh Boyle, se puede inscribir la obra del doctor Virgilio Ruiz.
Virgilio Ruiz se confronta con los problemas más importantes de la filosofía del derecho, tales como el poder y el derecho, la justicia, los debates sobre los conceptos del derecho y las relaciones entre el derecho y la moral. Peña, Meade el candidato del NARCO, oligarquía americana y saqueadores del patrimonio nacional y Militarización https://youtu.be/gCYmcCRwbYM vía @YouTube

¿Por qué escribir sobre filosofía del derecho? Ciertamente es un tema muy socorrido. Ninguna disciplina es autosuficiente para abordar su objeto de estudio, sino que necesita del auxilio de otras disciplinas para profundizar más en él, y el derecho no es la excepción.

No obstante que para los cientificistas la filosofía no es un saber científico y, por lo tanto, no tiene el carácter de ciencia, por una parte, y, por otra, que, en este caso, el derecho puede andar su camino y cumplir con su objetivo sin el apoyo de esa disciplina; al no compartir ninguna de las dos posturas, el estudiante de derecho, en su formación, y el profesional del derecho, en su quehacer jurídico, uno y otro, estarán incompletos si no miran y consideran al derecho desde la filosofía, madre y fundamento de todas las ciencias.

Formándose un criterio y juicio crítico sobre el derecho y tratando de ser congruentes consigo mismos. La filosofía es tan vasto como la realización y concretización del ser, es lógico que el derecho mismo, como algo que es, no puede escapar a su consideración; por lo cual estoy convencido de que aquella disciplina tiene que existir y debe formar parte del programa de derecho; de esta manera, sea más sensible a los problemas en los que pueda quedar en entredicho la justicia, que es el fin por el cual existe el derecho, al no tener presente esta verdad, habrán errado su vocación.

La filosofía del derecho les hará ver, a través de suficientes argumentos, que el derecho únicamente podrá cumplir con plenitud su misión si lo viven y aplican relacionado con la moral, la cual es su complemento; de lo contrario vivirán una sombra de derecho, porque no hay derecho sin moral.

1. Teoría del derecho u ontología jurídica, que no es lo mismo que teoría general del derecho, pues se ocupa de describir lo que es el derecho en la vida social humana en estrecha relación con otros fenómenos que se dan en la misma —fuerza y poder, y los límites de este último—, con la política, con la ética, con la validez y vigencia del derecho y con el Estado de derecho.

2. Teoría de la ciencia jurídica o lógica jurídica, desdoblada en tres puntos: teoría de la ciencia jurídica, es decir, una epistemología de lo jurídico; ciencia jurídica, verdadera ciencia cuyo objeto de estudio es el derecho, vista como el arte de lo equitativo y de lo bueno, y la lógica jurídica, vista como el arte de pensar y argumentar que debe ser ejercitado por el jurista o profesional del derecho.

3. Teoría de la justicia o axiología jurídica, trata de los valores generados y fundamentados res del derecho, entre ellos, y primordialmente, la justicia.

El tema central de la filosofía del derecho porque sin justicia, para qué hablar de derecho y sin justicia y sin derecho no tendría razón de ser una filosofía del derecho.

Los valores, tomando en cuenta a la justicia como un valor absoluto, pues sin ella el derecho lo mismo que el licenciado en derecho no tendrían razón de ser.

“El derecho con o sin moral”. En él se aborda un asunto de permanente polémica y discusión, en razón del cual las posturas se contraponen: ya sea a favor o ya sea en contra de que deba existir o no relación entre estos dos ordenamientos de la vida del hombre.

El abogado tiene especial misión y especial función de ser consejero y director de hombres, sólo quien las desconoce pretende sostener que le es suficiente con conocer el derecho positivo y que basta con encontrar la solución legal en cada caso, no importando si es justa o no. La filosofía del derecho, al ser una disciplina formativa más que informativa, hará que el postulante lo mismo que el profesional del derecho no se sientan satisfechos con la solución legal, sino que se afanen siempre por lograr que aquélla también sea justa.

“-- “Todos los hombres desean por naturaleza saber”, afirmación de Aristóteles al comienzo de la Metafísica. Verdad que, a su vez, se corrobora desde el inicio hasta el final en la vida del hombre; éste siempre pregunta por el ser de las cosas: ¿qué es esto? Se pregunta el por qué y el para qué de las mismas, hasta culminar en las preguntas: ¿qué o quién soy yo?, ¿para qué existo?, ¿cuál es el fin de mi vivir y de mi existir? Son las eternas preguntas sobre la esencia y la existencia de todo lo que es y existe, incluyendo al mismo que pregunta.

Todos estos planteamientos conllevan a alguna respuesta, la cual puede satisfacer a quien pregunta o dar origen a una nueva pregunta, que es lo que sucede con mayor frecuencia, pues algo propio del hombre es el deseo siempre insatisfecho de saber, que nunca se llena y nunca se hastía. En absoluto, el hombre puede decir ya no quiero saber. Por ello, K. Popper indica que todos, hombres y mujeres, somos filósofos, aunque algunos lo son más que otros. “. Aristóteles. Metafísica.

Un conocimiento extenso. La inteligencia, se dice, puede conocer de dos maneras:
a) En contacto directo con su objeto; el resultado de esta relación es un conocimiento intelectual intuitivo que suele darse de manera esporádica y ocasional.

b) Sin estar en contacto directo con su objeto, por lo que se deberá seguir un proceso.

Es decir, la inteligencia va conociendo, va abordando poco a poco a su objeto, va conociendo poco a poco la realidad, a través de ciertas etapas: simple aprehensión, juicio y raciocinio, elaborando un discurso.

De manera gráfica se puede decir que poco a poco va mordiendo la realidad. La forma discursiva es, también, la manera ordinaria como conoce la inteligencia.

En tercer lugar, el saber filosófico es un conocimiento de lo real. Pero, ¿qué es lo real? Se dice que es todo lo que existe, todo lo que es y tiene ser, independientemente de que lo conozca o no el sujeto. El término real, sostiene Maritain, designa no sólo la existencia actual sino también la posible fuera del espíritu.

“Lo real mide a la inteligencia, le señala pautas, es decir, no puede conocer más que lo que es. Por ello, la inteligencia debe ser humilde, en otras palabras, debe reconocer ser lo que es, y no ser lo que no es. De lo contrario caeríamos en el error, en la falsedad, en la mentira o en el engaño. Por lo tanto, debe sujetarse a lo real, ya que el horizonte del conocer está Constituido por el horizonte del ser.

El ámbito del conocer es el ámbito del ser: todo lo que es puede ser conocido.
El saber filosófico es un conocimiento causal. Dice Aristóteles “suponemos que tenemos conocimiento de una cosa cuando conocemos su causa”.

¿Qué es causa? El mismo filósofo responde: “aquello a partir de lo cual algo se hace o produce” o “aquello de donde proviene el primer principio del cambio o del reposo”, o bien “lo que produce algo de lo que es producido, y lo que provoca el cambio o desencadena el movimiento respecto de lo que cambia o de lo que es movido”. ARISTOTELES

Existen cuatro causas: dos internas, la material y la formal, que hacen referencia a las dos primeras categorías: la cantidad y la cualidad, las cuales significan la materia y la forma integrantes de la sustancia, y dos externas, la eficiente y la final.
Cada una de las causas responde a una pregunta: la material ¿de qué está hecho?, la formal ¿qué o quién es?, la eficiente ¿quién lo hizo?, y la final ¿para qué lo hizo? La causa final tiene una peculiaridad.

De ahí que se diga que la causa final es la primera en la intención y la última en la ejecución.

Por ello será la causa de las causas. Ejemplo: El David. Si Miguel Ángel no hubiera tenido bien claro en su mente qué quería esculpir, no hubiera buscado el mármol ni hubiera plasmado en él esa imagen.

En el pasado, a la ciencia antigua, es decir, a la ciencia clásica, le preocupaba de tal manera la causa eficiente que, incluso, existía una disciplina denominada teodicea, estrechamente relacionada con la cosmología, pues el interés estaba puesto en explicarse el origen o causa de todo lo que existe, llámesele motor inmóvil o Dios, marcando con ello una diferencia importantísima con la ciencia moderna.

Un conocimiento demostrativo. Hablar aquí de demostración es muy distinto de cómo lo entiende la ciencia moderna, el cientificismo, el positivismo científico. Por demostración entendemos “una inferencia a partir de premisas necesarias”.

Hablar de premisas es hablar de proposiciones y sabemos que cualquier proposición está compuesta por sujeto, verbo y predicado, sólo que aquí las proposiciones de que se trata serán proposiciones reduplicativas, es decir, aquéllas en las que se enuncia la causa formal del predicado, esto es, cuando se enuncia lo que explica la razón de ser del predicado.

Por ejemplo, puedo decir: Criticas me curó, pero al preguntar por qué lo hizo, en la respuesta estará la reduplicación, y tendré que decir: Criticas, por ser médico, me curó. Esto es así porque la verdad obtenida por conocimiento demostrativo —dice Aristóteles— será necesaria, y necesario es lo que no puede ser de otra manera de lo que se es.

En tanto, la ciencia es un conocimiento elaborado por conclusiones que se desprenden como efecto de las proposiciones o premisas que deben ser mejor conocidas que aquéllas y anteriores a ellas.

Las llama Aristóteles inmediatas, verdades fundamentales, son indemostrables y no necesitan demostración porque son evidentes.

Los llamados axiomas o primeros principios especulativos, que para su comprensión basta explicarlos o mostrarlos.

Estos principios son la base de cualquier conocimiento, de cualquier saber, de todas las ciencias, y son tan necesarios que aun cuando las ciencias ni siquiera los mencionen éstas se encuentran fundamentadas en aquéllos; como los cimientos de una casa o de un edificio, que aunque no se ven, allí están.

Todas las ciencias se sirven ciertamente de ellos porque son propios del ser en cuanto ser. Y podríamos añadir que gracias a ellos que son indemostrables todo lo demás se puede demostrar. “FILOSOFÍA DEL DERECHO, Virgilio Ruiz Rodríguez

(*) Doctor en Ciencias Jurídicas

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